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Vivan todos en armonia, unidos en un mismo sentir, amandose como hermanos.1Pe 3:8
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Pequeños Cambios, Grandes Beneficios: Parte II
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PobreEl mejor 
Escrito por Eunice y Christopher Molina   
Cambios positivos

S
i te preguntáramos si conoces a alguien que desea cambiar algún aspecto de su vida, contestarías que sí inmediatamente y quizás admitirías que tú mismo, deseas cambiar o mejorar en alguna área.  Esto es un proceso saludable, que indica la obra del Espíritu Santo en tu vida pues es el que nos guía a renovar nuestro entendimiento.  La siguiente pregunta sería, ¿cuán satisfecho estás con el proceso de cambio en tu vida?

 Muchas personas se frustran durante el proceso de cambio.  La Biblia dice: “La esperanza frustrada aflige el corazón…” (Proverbios 13:12) Es posible que cuando atravesamos por situaciones que provocan cambios en nuestra vida nos desesperemos o nos resistamos al cambio, nos frustremos e inclusive pudiera suceder que nos rindiéramos.  Sin embargo, ese mismo verso en Proverbios dice que: “el deseo cumplido es árbol de vida.”  Es decir, que una vez que llegamos a la meta, encontramos mucha satisfacción, alegría y abundancia de vida. 
       En nuestro caso, el proceso de administrar las finanzas adecuadamente fue frustrante en algunos momentos. 
 
“el deseo cumplido es árbol de vida.” Proverbios 13:12b
 
Pero decidimos no rendirnos, sino continuar trabajando juntos para lograr la meta que anhelábamos.  Hoy día, aunque enfrentamos otro tipo de luchas económicas, podemos testificar que hemos sido refinados en el proceso, que somos mejores administradores, que nuestra confianza en Dios ha crecido y que dependemos de Él.  Para nosotros, esa confianza renovada se ha convertido en un árbol de vida y vemos las cosas desde una perspectiva muy distinta a la de antes porque cada día Dios nos muestra Su fidelidad.
        Los pequeños cambios, verdaderamente dan grandes resultados.  Si tomamos las cosas un día a la vez, nos daremos cuenta de lo mucho que podemos lograr en un día a través de cosas que pueden parecer pequeñas, pero que tienen gran significado. Muchas veces sucede que vemos nuestro problema muy grande y pensamos que necesitamos una solución igualmente grande.  Sin embargo, fíjate en David, ¿qué hizo él cuando fue a enfrentar al gigante Goliat?  No aceptó usar una gran armadura, ni buscó a un gran grupo de hombres valientes que le acompañaran.  Caminó hacia el río, orando al Señor en su corazón y recogió cinco piedras lisas.  El final de la historia todos lo conocemos, con un piedra lisa lanzada con su honda, David derrotó al gigante.  Algo pequeño (una piedra), en comparación al gigante, le dio la victoria. 
       Así mismo, el Señor nos exhorta a escuchar la voz del Espíritu Santo y comenzar a realizar esas pequeñas cosas que pueden hacer una gran diferencia.  Esto es muy necesario, especialmente en el área de las relaciones.  En la primera parte de este artículo describimos un ejemplo en el que un padre fue poco a poco dejándose llevar por la rutina, tomando pequeñas decisiones que parecían insignificantes pero que acabaron desconectándolo de la vida de su hijo.  ¿Qué hubiera sucedido si hubiese tomado decisiones que le conectaran con su hijo? ¿Está todavía a tiempo? 
       Nunca es tarde para comenzar a efectuar cambios en nuestra vida.  Por eso, te presentamos este otro ejemplo de un padre con una hija adolescente que no quería saber de él.  Él estaba sumamente frustrado con la situación porque antes ella era la “niña de papá”, compartían, jugaban y se llevaban muy bien.  Pero este hombre comenzó a sumirse cada vez más en su trabajo, en sus propios problemas matrimoniales e inclusive en muchos compromisos de la Iglesia. 
 
Si no acostumbras orar ni cinco minutos es sumamente difícil que mañana ores durante una hora.
 
Era un hombre bueno, pero se sentía completamente fracasado porque su hogar no estaba en orden, estaba estancado en su empleo y ya había comenzado a sentirse escéptico con todo lo relacionado a Dios.  Pero un día, su Pastor le presentó un reto dirigido hacia realizar los cambios necesarios en su vida.  Este padre comenzó a pensar en formas de mejorar la comunicación con su hija y conectarse nuevamente con ella.  El proceso de sanidad de esta relación entre padre e hija comenzó en el viaje hacia la escuela cuando él le pidió que le leyera unos informes del trabajo durante el trayecto.  Parece simple e irrelevante, pero esto conectó a la hija con su padre porque se sintió identificada con él al ayudarle con un aspecto de su trabajo.  Poco a poco, comenzaron a leer artículos de revistas bien seleccionados y libros durante el trayecto, lo cual también ayudó a la hija a mejorar sus destrezas de lectura oral y le logró una posición en el grupo de teatro escolar que ella tanto anhelaba.  El haber logrado conectar con su hija nuevamente, le dio a este hombre una esperanza renovada y aumentó su fe de que todavía podía realizar cambios en su vida. 
       Es importante analizar qué es lo que estamos haciendo con nuestras relaciones: con Dios, con nuestros familiares más cercanos, con nosotros mismos.  Quizás siempre has pensado que para mejorar tu relación con Dios debes orar por largo tiempo, ayunar un determinado número de días y leer varios capítulos de la Biblia diariamente.  Pero, ¿sabes qué?  Si no acostumbras orar ni cinco minutos es sumamente difícil que mañana ores durante una hora.  Comienza con un día a la vez.  Piensa: ¿qué puedo lograr hoy que me ayude a mejorar mi relación con Dios? Toma decisiones saludables para tu relación con Dios, aunque comiences con pequeños pasos (recuerda a David). 
       Además, es necesario que medites sobre las cosas que puedes hacer para conectarte más con tu cónyuge y con tus hijos e hijas.  Puedes comenzar por decir un “buenos días” lleno de entusiasmo, servirle un vaso de jugo durante el desayuno, declarar una breve bendición sobre tu familia antes de salir de la casa en la mañana, despedirte con un abrazo de cada uno. 
 
¿Estás dispuesto a realizar cambios pequeños?
 
Escoge uno de esos pequeños detalles o crea tus propios detalles, pero no dejes de hacer algo que promueva una buena relación en tu familia.  Cada día, haz un esfuerzo consciente por conectarte con los tuyos.  Alguien dijo una vez: “Donde hay prevención, no hace falta restauración.” A través de una buena relación que crea influencia positiva, puedes prevenir que tu matrimonio caiga en estancamiento o quebranto o que tus hijos(as) se alejen de ti y de los principios que siempre quisiste que siguieran.  Dios está de tu lado, Él desea que las familias sean felices, por lo tanto se ha comprometido con brindarte fortaleza y a través de su Espíritu Santo, motivarte a realizar cambios provechosos para tu vida.  Puedes estar seguro(a) de que el Señor cumple Su parte, ¿estás tú dispuesto a cumplir la tuya? ¿Estás dispuesto a realizar cambios pequeños? ¿Puedes visualizar los grandes beneficios que se producirán en tus relaciones? ¿Estás a tiempo? Claro que sí. Ponte de acuerdo con Dios y Su Palabra. ¡Hoy es el día para comenzar!
 

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